La cuestión es la siguente: Una vez al mes navego en un mar de angustia e incertidumbre por sólo una hora, hora y cuarto. Luego todo vuelve a la normalidad. Así como en el bolero falaz, encuentro pistas de supuestos affaires por todas partes, pero aún así mucho no me importa. ¿Será cariño? ¿Serán restos del neufragio del complejo de edipo? Puede ser (es más, toda la vida puede ser un naufragio de eso)
Lo bueno es poder convertir los porrones en narraciones lijeramente interesantes. Como por ejemplo: Apareció Melina en el negocio con su marido y una panza octomesina. ¿Pueden creer que esa mujer siguió creciendo, por lo menos 20 cm más? Ya era alta cuando salía con migo, pero ahora realmente esa mujer tiene altura.
Los años me pasan por encima. Recuerdo que juego infantil pretendía ser nuestra relación. ¡Nunca me dijeron tantas veces que me amaban! Yo con el tiempo pretendí creerle, pero bueno, nunca fuí bueno para las mentiras. En honor a nuestro pasado le hice una pequeña rebaja en las dos alpargatas que se llevó. Por supuesto se merecía mas, pero estamos en epoca de pago.
Ahora me dice que no pasa nada, por que eso es lo que tenemos. Lo escucho cada 20, 25 dias. Yo siento que estoy poniendo mucho de mi en esta relación, le informé que bajaré los decibeles de afecto y empatía como para armonizar con su nivel actual de capacidad de compromiso y visión de futuro.
¿Puede haber cosa mas perfecta que una hermosa sonrisa? Sólo si es acompañada de carisma y encanto. Y este es el caso.
lunes, diciembre 13, 2004
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