Hay sucesos en la existencia que solo aquieren valor una vez de realizados. Muchos otros pueden entrar en el campo de lo anecdótico con facilidad y elegancia, hasta con cierto peso y profundidad ideológica o posiblemente con algo de contenido humano sin siquiera haberse realizado en el campo de lo concreto. Este no es el caso, no puede cruzar el humbral de lo escrito sin encarnarse en la acción.
No me siento tan en el horno, a lo sumo estoy tropezando con los hilos que delatan mi real condición de marioneta del deseo. No tengo miedo de dormir solo, ya que cuento con muy lindas almohadas y recuerdos. Pero hay cuestiones que resuenan como el paso del tren cargero en la noche, allá a lo lejos, constante y periódico, tan bajo y claro que hasta se puede imaginar la luz delantera de la locomotora aún encerrado con las persianas bajas.
La fiesta sigue, los zapatos de barbie se perdieron en la coartada, y varias primas dijeron adios. Recordare algún dia como decir basta? cené demasiado.
viernes, marzo 04, 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario