miércoles, junio 03, 2009

Resonantes y Magnéticos

Cuando Alejandro pensaba que las cosas no podían salir peor era porque realmente estaba mal, tenía un momento de mierda, casi nada de trabajo, el suficiente para tener conciencia de que aún tenía lo suficiente que perder; ese punto que hace que no arriesgue nada, volvió a casa de los padres,un suburbano oasis de harinas y gritos, su vida sexual se reducía a la masturbación y sus amigos estaban en su mayoría jugando a la casita con eso que llaman parejas novios o seguros de retiro.
Otoño, el otoño es amargo, quedarse en el culo de provincia sin un mango se vuelve demasiado quemante, todo se reduce a zaping, comer y masturbase, no necesariamente en ese orden. Decide colarse en el tren, cosa que le lleva aproximadamente una hora y media el viaje de 40 minutos hasta el centro, ya que tuvo que bajarse en dos oportunidades ante las evidentes encrucijadas de los inspectores. En horas pico, hay dos inspectores revisando los boletos sin contar los de la entrada del tren en casi todas las estaciones del Roca, pasar estos primeros es bastante simple: Esperas que llegue el tren y te sumas ala avalancha de gente. Luego caes en que en 3 estaciones te obligaran a bajar, tratas de saltear el vagón donde están los inspectores, pero en el segundo intento ya es tarde y debes quedarte en el andén. Por lo general esto es en Lomas y Avellaneda. En plaza constitución hay que buscar el controlador con más cara de miedo y pasar cual mafioso. Listo, si fuese tan fácil colarse en el subte tendría su problema de viáticos resuelto.
El plan es pasar por lo de Julieta, e ir por PW luego pasar la semana en la terraza de ella y ver que aparece en los diarios, opciones: Vender terrenos anegados, o volver a atención al cliente. Demasiado adiposo para la prostitución.
Algo le dice que conseguirá dinero rápido y que con la misma velocidad se desvanecerá.
La última vez que quiso robar en un supermercado fue vergonzoso. En los ochentas las señoras de barrio usaban un changuito de doble fondo en donde metían mercadería. También utilizaban a los niños para que carguen pequeñas cantidades de carne o fideos, había margen para la creatividad.

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